“Violinista y violín forman un todo”

«Violinista y violín forman un todo»

Nos adentramos en el mundo de las cuerdas, del sonido hechizante y envolvente del violín. La violinista conquense, Marina Catalá, es original de la ciudad de Cuenca y estudia el Grado de Enfermería en la UCLM. La música llegó a ella a través de sus padres y sus hermanos. También, Marina es conocida en Conca Alternativa por su participación en el Encuentro Musical del 16/05/19. Conoce el violín desde pequeña, y ahora, le acompaña en su recorrido. 

Para comenzar, hagamos un repaso por el concepto de música y la relación con tu vida. ¿Qué significa la música para ti? ¿En qué momento se instala en tu vida para quedarse? Para mí la música es como un “todo”. No solo forma parte de mi vida, también me define.  Tengo dos hermanos mayores, ellos empezaron a tocar el violín cuando eran pequeños. Los veía dando clases particulares en mi casa y yo también quería aprender. 

Cuéntanos tu trayectoria en el mundo de la música. Oficialmente, ¿cuándo comenzaste tus estudios? ¿Has seguido progresando por tu cuenta? Comencé a los siete años. Mi profesora, Sara, venía a mi casa y nos daba clases a mis hermanos y a mí. Como era pequeña le formuló a mis padres la idea de entrar en el Conservatorio Pedro Aranaz de Cuenca. Decidí hacer las pruebas y accedí con la posibilidad de elegir que especialidad quería.

Fotografía: Hugo Orihuela

Hice los cuatros años de Enseñanza Elemental del conservatorio. Posteriormente, me formé para la prueba de acceso a Enseñanza  profesional que equivale a seis años. Lo terminé en el año 2016. A raíz de ahí decidí estudiar enfermería, pero no quería abandonar la música y mucho menos el violín. Es un instrumento que requiere constancia y esfuerzo y tiempo. Si no, todo lo que has conseguido se pierde. 

Actualmente sigo yendo a clases de violín. Además, he seguido progresando por mi cuenta en todos los estilos. Participo tocando en eventos, bodas, bautizos… en toda clase de eventos. 

Tu trayectoria es larga, ¿consideras que has evolucionado en cuanto a la música? Además, sabemos que te has embaucado en el conocimiento de otros instrumentos. ¿Cuáles han sido? He evolucionado. La música es complicada y el violín también. Requiere una constancia, tiempo, sacrificio y estudio. Respecto al violín, al principio suena desagradable, cuesta afinarlo y el sonido no sale limpio. A pesar de ello, con el paso de los años se consigue. No se trata solo de evolucionar de forma técnica, sino, de forma que comprenda y entienda la música. Además, toco el piano de forma complementaria y también, me he iniciado a tocar el saxofón. 

¿Tienes algún referente que destacar? Un referente como tal no tengo. Tengo ciertos violinistas que me encantan. Por ejemplo; Itzhak Perlman o Hilary Hahn. También me gusta Ara Malikian. Siempre que busco una obra, investigo si ellos tienen una versión. 

¿Qué crees que es necesario para tocar el violín? Ilusión. Hay momentos en los que las cosas no salen y es complicado. Por mucho que practiques un pasaje ves que no sale. En ese momento pierdes la ilusión y al final lo dejas. La ilusión es imprescindible para avanzar.

¿Influye tu forma de ser con la manera de tocar el violín? Soy una persona bastante tranquila, hay pasajes u obras que lo requieren.  Pienso que el carácter influye, a la hora de transmitir y también, en la técnica. Una persona que comunica de por sí, por cómo es o como habla, lo refleja en el violín y consigue emocionar a las personas.

¿Qué crees que es más importante el violín o la persona? La persona sin duda. Puedes tener un violín que suene bien, es una ventaja. Pero puedo tocar con un violín de cinco euros y mostrar lo que estoy sintiendo.

«Es necesario transmitir, hacer que todos los sentimientos floten en el ambiente»

Existe una vinculación entre el instrumento y la persona que lo toca, ¿cómo denominarías tu relación con el violín? Por un lado, es una relación madre-hijo. Por el otro, un sentimiento de amistad. Se trata de una relación de apoyo, de resolver problemas, de desahogo y de felicidad. Yo lo expreso todo con el violín. Es parte de mí.

 

El mundo del escenario no es un problema para ti y sabemos que estás acostumbrada. De todas tus actuaciones, ¿cuál recuerdas con mayor cariño? 

De todas mis actuaciones, la que recuerdo con mayor cariño es el recital de fin de curso del conservatorio. Interpreté una obra de Max Bruch para violín. Estaba cómoda con ella, disfrutaba tocándola. En el proceso y el ensayo disfruté muchísimo. No siempre pasa eso con una pieza.

¿Cuál crees que ha sido tu mayor logro en la música? Siempre que empezamos una obra, es una satisfacción plena. Lleva muchos meses de preparación, digitando, con metrónomo… a veces, llega a ser desesperante. Complacencia para mí es terminar una obra y hacerlo bien. Pero mi mayor logro es poder decir: soy violinista, lo he logrado. Es un objetivo que me puse cuando era pequeña y después de diez años, lo he conseguido.

 

Fotografía: Hugo Orihuela

¿Crees que está valorado el músico? Sí y no. Por un lado, se valora la habilidad y la transmisión. Por el contrario, no se valora todo el estudio que hay detrás, todo el dinero invertido, el tiempo y el sacrificio.

Hablemos del futuro, ¿Qué crees que puede aportar la música y el violín en concreto? Estudio enfermería, mi intención es relacionar la sanidad con la música. Es decir, la musicoterapia. Es una terapia complementaria y que creo firmemente en ella y su eficacia. Me gustaría en un futuro investigar y conocer más sobre este ámbito.


Interpretación «Leyendas de Pasión»

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