«El baile siempre formará parte de mí»

«El baile siempre formará parte de mí»

Esther Mena tiene 21 años y es una de las bailarinas profesionales más jóvenes de la ciudad de Cuenca. Esther ha dedicado una parte de su vida a esta disciplina y ha recorrido diferentes academias ubicadas en Cuenca y Madrid. Su afán por seguir aprendiendo ha hecho posible la creación de su propio estilo; único, diferente y con marca propia. 

De alumna a profesional

La trayectoria de Esther Mena es larga y no precisamente por su edad. Comenzó en gimnasia rítmica gracias a su madre, un pilar fundamental para Esther, «le debo todo a ella”. Con cinco años recorrió varias academias de la ciudad de Cuenca y con siete, inició su formación en el club CD Huécar Gimnasia Rítmica, donde permaneció las dos temporadas siguientes. Es en ese instante, con nueve años, cuando Esther se plantea el mundo del baile y la danza. “Cuando estaba en mi casa me veía coreografías y ballet en YouTube, me encantaba”. 

Esther comienza sus estudios en la academia de Danza Dolores Muñoz de Cuenca donde aprendió la base del baile; el ballet. Con el paso de los años, comenzó a interesarse por otros estilos, “necesitaba algo con lo que pudiera expresarme, el ballet me gusta, pero es muy técnico”. Los comienzos en este sentido, no fueron fáciles para Esther, ya que venía de una disciplina diferente. Finalmente, con esfuerzo, ha experimentado con muchas clases de baile como pueden ser; contemporáneo, punta, hip-hop, popping, etc. A pesar de todo, asegura que el ballet es la disciplina más difícil.

 La academia de Dolores Muñoz ha sido su casa, además, fue donde obtuvo el título de la Royal Academy of Dance, en la categoría Pre-Primary and Primary in Dance. Con diecisiete años, Esther dio un paso profesional que no se esperaba.“Llegó un momento que mis profesores me ofrecieron trabajar como profesora porque ya no podían sacar más de mí”. Es en ese instante cuando a Esther le invade la duda y toma una decisión que cambiará su rumbo; desplazarse a Madrid en busca de otras experiencias. 

La capital madrileña, ofrecía un escenario idóneo para su formación como bailarina y sobre todo, para su estilo favorito: el hip-hop. En sus comienzos, se inició en una formación profesional en la Escuela de Danza y Artes Escénicas IDance bajo la dirección de los coreógrafos, Lola González y Bob Niro. “Bailábamos entre cinco y seis horas, de lunes a sábado. Además, tenía clases teóricas y de teatro. Mi entrenamiento continuaba en Nuevos Ministerios, allí nos reuníamos y seguíamos bailando y entrenando. En ese aspecto nunca me ha supuesto un problema, soy una persona activa y me encanta el deporte. Mi cuerpo lo necesita”.

«Los grandes bailarines no son geniales por su técnica, son geniales por su pasión»

Martha Graham

Su trayectoria en Madrid tuvo una duración de dos años. “La formación era muy cara, mis padres me ayudaron, pero realmente no podía permitírmela. En ese momento, me fui a otra escuela más asequible donde estuve un año. Además, los sábados hacía intensivos en diferentes academias”. Si hacemos un repaso por la trayectoria profesional de Esther, ha trabajado como profesora de hip-hop en el gimnasio Vitae de Cuenca. Además, realizó una formación de diez días en la sede de la Royal Academy of Dance en Londres y ha participado en grabaciones como videoclips o la Gala de Nochevieja de TVE (Televisión Española) de este mismo año.

Una realidad diferente

Esther asegura que un referente como tal no tiene y recalca que cada profesor tiene algo especial. “Tengo un estilo muy propio y personal. Soy muy observadora, me fijo mucho, aprendo y extraigo lo que más me gusta de cada profesional. Soy una mezcla. Gracias a eso he formado mi propio estilo”.

Cuando le preguntamos por su rutina actual y sus entrenamientos, nos explica que no suponen un problema para ella, “Se necesita una base física pero el baile es algo que llevo dentro, tengo la necesidad de practicarlo todos los días. Además, desde siempre me ha gustado llevar una buena alimentación y cuidarme. «

Para finalizar, le preguntamos por cómo se ve en un futuro. “Por una parte, el baile no es algo a lo que me quiera dedicar como tal, ya no por el hecho de que la vida de bailarín no está valorada, simplemente, no veo mi vida dedicada a esto. Por otro lado, tampoco diría que es una mera afición. Yo bailo porque a mí me llena, es algo que forma parte de mi vida y siempre lo hará”.

En este sentido, asegura que el futuro depende de cómo vengan las circunstancias, “soy una persona que no planeo nada, todo lo que quiero lo hago”. Lo que tiene claro Esther es que hará lo que más le gusta en cada momento y que dentro de sus expectativas se encuentra su pasión, “me dedique a lo que me dedique el baile siempre estará presente”.

 

La personalidad es lo que destaca

Publicado en Sin categoría.